Elías Prada Galán

El piano cuántico. Fragmentos de libros olvidados, que no deberían estarlo

LA CIENCIA, DIOS Y LOS ELECTRONES

La realidad que Bohr contemplaba es, en ausencia de observación, inexistente. Un objeto microfísico carece, según la interpretación de Copenhage, de propiedades intrínsecas. El electrón simplemente no existe en ningún lugar hasta el momento en que, para ubicarlo, llevamos a cabo una observación. Y tampoco posee velocidad ni atributo físico mensurable alguno. Es absurdo por ello preguntarse cuál es la posición o la velocidad, entre medida y medida, de un electrón. Y, puesto que la mecánica cuántica no dice nada sobre la existencia de una realidad física independiente del equipo de medida, el electrón solo es “real” en el acto de la medida o, dicho de otro modo, el electrón que no es observado no existe
(Manjit Kumar, “Quantum”)

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