Elías Prada Galán

El piano cuántico. Fragmentos de libros olvidados, que no deberían estarlo

Archivos en la Categoría: Uncategorized

CRÍTICA DE “EL PUENTE DE EINSTEIN BEETHOVEN”

Ver

PUBLICACIÓN DE “EL PUENTE DE EINSTEIN BEETHOVEN”

El pasado mes de abril se ha publicado en la Editorial Libertarias el nuevo libro de Elías Prada Galán.

“Año 2061. El Doctor Demetrio Cara Massó es un científico peculiar que investiga nuevas posibilidades en las fronteras de la ciencia, ajeno a la abúlica y superficial sociedad dominada por las redes sociales en la que vive. Gracias a una afortunada carambola, Demetrio consigue convencer al Presidente del Estado para que financie la construcción del Puente de Einstein-Beethoven: una compleja máquina que genera agujeros de gusano mezclando las ecuaciones de Einstein con la estructura musical de las obras de Ludwig van Beethoven. Tras un viaje que le lleva a un lejano planeta habitado por una avanzada civilización, Demetrio queda completamente desbordado por la información que en poco tiempo recibe. Una información que podría cambiar para siempre el destino de los seres humanos.”

Ver

DIOS Y LOS PERROS

Salvando las distancias y desde un punto de vista cualititativo, pretender para un ser humano definir a Dios empleando su capacidad intelectual y su lenguaje, es lo mismo que para un perro tratar de definir a un ser humano, usando la capacidad intelectual y lenguaje propios de su especie.
O lo mismo no hay que hablar de perros sino de microbios.
O lo que es aún peor, lo mismo no hay que hablar de perros sino de piedras.
PD Guau, guau

MAS DE LO MISMO

La semana pasada estuve en Madrid en un concierto de jazz. Entre los músicos estaba el considerado mejor saxofonista de jazz del mundo, así como uno de los mejores baterías. El pianista y el bajista son también músicos reconocidos.
Éramos menos de 100 personas…
Esto puede ser un indicador de lo dicho en la entrada anterior.

SIGAN A… VANZANDO

Estaba el capitán Flanagan…
Un posible método para discernir el avance de la humanidad en los últimos siglos es analizar los avances en la estética, o para ser más concretos en la belleza.
¿Qué opinaríamos hoy sobre las bellas artes? La música, la literatura, la pintura… ¿Son más bellas que hace unos siglos? ¿Avanza realmente la humanidad en este ámbito?
Es claro que hoy en día hay mucha más producciòn artística que hace siglos, al menos en lo que se refiere a su distribución y a su conocimiento por la sociedad. También está claro que hay una tendencia indiscutible hacia la mediocridad, posiblemente alentada por el capitalismo, que también en el terreno del arte quiere hacer negocio: usar y tirar, usar y tirar. ¿Hemos progresado? ¿Estamos progresando? Hesse en “El juego de los abalorios” ya lo intuyó cuando hablaba hace lustros de la época folletinesca. Sin duda estamos inmersos en ella, con el problema de que no hay ninguna Castalia a la que acudir en busca de refugio.
Y ello supone un gran peligro; máxime cuando la ciencia avanza a toda velocidad sin que un avance equivalente en el terreno estético fije algunos criterios a tener en cuenta.

AHORA

Bueno amigo, continuaremos la discusión en la otra vida. Ahora tu ya sabes la verdad. Lo sabes. Lo estás sabiendo ahora mismo. ¿Verdad que esta vez tenía yo la razón?

CÓMO ENTENDER LA FÍSICA CUÁNTICA

Si no es la principal, al menos una de las paradojas más famosas de la física cuántica es la denominada dualidad onda-partícula. Según la misma, un electrón o incluso un átomo se comporta unas veces como (o es) una partícula y otras como una onda. Esto es algo absolutamente incomprensible dado que un átomo no puede ser al mismo tiempo una onda y una partícula. Será una cosa u otra. Y la gran dificultad, lo que nadie entiende porque va contra el razonamiento humano, es que algo, un átomo se comporte unas veces como una cosa y otras como otra, siendo ambas cosas totalmente diferentes.
Una partícula es algo material (como una pelota de ping pong) y una onda no es material; es una perturbación que se trasmite por un medio.
Pues bien, esto que nos parece tan complicado, debería ser algo absolutamente fácil de entender para los seres humanos. Es comprensible que esta dualidad onda-partícula sea difícil de comprender para un perro, un ornitorrinco o un manatí. Y les sería muy difícil comprenderlo porque ellos siempre se comportan igual: nacen, crecen, se alimentan, duermen, se reproducen y mueren. Y durante todo ese tiempo se comportan como lo que son: perros, ornitorrincos, manatíes.
Lo realmente curioso es que para los seres humanos, los seres conscientes, este hecho sea una paradoja o algo incomprensible. Para nosotros, los humanos, que unas veces nos comportamos como seres humanos, otras como cerdos, muchas otras como hienas o como zorros, por no seguir, debería ser algo absolutamente fácil de comprender.
En resumen: es tan difícil entender la física cuántica como a los seres humanos. En ambos casos nos encontramos con comportamientos que varían. Y si entendemos a los seres humanos, debemos entender la cuántica.
Lo lógico es que sea así, no hay que poner fácil las cosas. Al nivel más bajo de la materia, ésta se comporta según los casos de forma diferente. Y al nivel más alto de la conciencia, ocurre exactamente lo mismo.
Me pregunto qué sucederá cuando se produce el colapso de la función de “conciencia” (¿la muerte?). Cuando la función de onda cuántica colapsa, se produce la observación y la realidad surge. ¿Será algo parecido?

¿QUIÉN HABLARÁ EN NOMBRE DEL SER HUMANO DEL 100.000 ADC?

Según las investigaciones científicas, el homo sapiens hizo su aparición hace aproximadamente 200.000 años.
Ello implica, sin entrar en discusiones adicionales, que hace 100.000 años (y antes por supuesto) poblaban la tierra hombres y mujeres iguales a nosotros; al decir iguales me refiero a que biológicamente eran exactos a nosotros.
Según los indicios científicos, la esperanza de vida de estos humanos rondaba aproximadamente los 25 años. Pero de nuevo ello no se debía a que su cuerpo o su biología les obligase genéticamente a esa esperanza de vida. Sin duda la alimentación, los accidentes, los múltiples peligros de la naturaleza y otros motivos producían esa escasa esperanza de vida.
No obstante, si pudiésemos construir una máquina del tiempo, viajar a esa época y traer desde allí hasta la actualidad a un recién nacido, éste sin duda no tendría problema en alcanzar la esperanza de vida actual. Con una educación adecuada podría llegar a ser un gran hombre: un científico o músico destacado, el presidente de alguna empresa…
Hace 100.000 años debieron existir hombres y mujeres tan inteligentes como los actuales (habría menos por cuestiones de estadística, pero los habría sin duda)…
Esos seres humanos de gran inteligencia, a los que debemos muchísimo (entre otras cosas el que lograsen evitar su extinción y gracias a ello existamos hoy todos), sin acceso a ningún tipo de información, sin posibilidad de poder consultar nunca nada, expuestos a todos los peligros de la naturaleza, conmocionados y extasiados ante todas las maravillas y los misterios de ésta (su despertar en primavera, la luna nueva, los eclipses, las estrellas, el fuego, el horizonte, los volcanes, los terremotos, los rayos y un inacabable etcétera), sin duda, en los grandes números -no en el detalle- tendrían las mismas preguntas, los mismos miedos y las mismas preocupaciones que hoy en día tienen muchas personas (especialmente si viven en contacto con la naturaleza y no se han convertido en unos urbanitas recalcitrantes).
¿Quién habla en su nombre? ¿Quién empatiza con ellos? ¿Quién osa a reconstruir su árbol genealógico hasta ellos? ¿Es posible que seres humanos de dentro de 100.00 años se hagan las mismas preguntas con respecto a nosotros?

ORDEN DE MAGNITUD

Continuamente se nos aportan datos de distancias en el universo. Que si tal o cual astro se encuentra a miles de años luz…
Un año luz es una distancia con la que no estamos familiarizados, y su mención no nos suele hacer ver las colosales dimensiones del universo.
Para hacerse una idea de las mismas, sirva como ejemplo el tan manido viaje a marte. Marte, se encuentra a una distancia media de la tierra de 75 millones de km, y la duración media del viaje allí, con la tecnología actual, rondaría los 150 días.
Con este dato, podemos hacernos una pequeña idea del universo.
Para ello, recurramos a la estrella más próxima a la tierra (es decir, esta estrella está “al lado”). Alfa centauri, la estrella más próxima se encuentra a 4,37 años luz de la tierra.
Un año luz, como nos dice wikipedia, son 460 730 472 580 km. Por llo Alfa centauri se encuentra a 4,37 veces esa distancia que son aproximadamennte 2 010 000 000 000 km.
Pues bien, en distancia ¿cuántos viajes a marte suponen? Pues solo hay que dividir por la distancia media, 75 millones de km, que nos da 26.845 veces el viaje a marte. Sabiendo que cada viaje dura sobre 150 días eso nos da 4.026.000 días, lo que pasado a años son 11.032 años.
Tardaríamos 11.000 años en llegar a la estrella más próxima viajando con una nave con la tecnología actual.
!!!11.000 años¡¡¡ a la estrella de “al lado”.
¡¡Si salen ahora llegan en el año 13.000¡¡
Sin duda estos números y estas dimensiones sobrepasan las capacidades humanas, al menos las actuales.

SIN LÍMITES

¿Quién dice que no sea posible? Cada posición del espacio dentro del universo: un punto en mi oreja, otro en la nariz de la Mona Lisa en el Louvre, uno más en medio de la bandera de EEUU en la luna, y otro por ejemplo a 5 km del centro en la estrella alfa centauri, contienen en sí un universo como el nuestro.
Y nuestro universo, no deja de estar en un punto del espacio de otro universo mucho más grande.
Y así sin límites hacia arriba y hacia abajo.
Hacia abajo está la barrera de la cuántica, que todo lo oscurece.
Y hacia arriba, la barrera del tiempo, que todo lo detiene.
Siendo nuestra realidad posible, es posible que todas las otras también lo sean.
¡Qué complejidad y qué belleza¡

EL SALTO DE LA FE

Hoy en día, la gran mayoría de las personas acepta la teoría del big bang, a saber, que hace unos 14.000 millones de años se originó el universo como consecuencia de una formidable explosión. Según afirman los físicos, y debido a los principios de conservación de la energía y la masa, toda la energía y toda la masa del universo actual, estaba concentrada en una pequeña bola, de un tamaño microscópico. Estos mismos físicos nos dicen que la densidad de dicha bola era “casi infinita.
Todo esto es ya un lugar común, todos lo aceptamos (yo incluido por supuesto), y nos tranquiliza que la ciencia nos haya brindado una explicación del origen del universo.
Lo que está claro que no hacemos -al menos yo hasta hace pocos días- es tratar de imaginar lentamente lo anterior.
Empiezo imaginando cómo puedo meter en una bolita microscópica toda la masa de un edificio, luego la de la ciudad de Madrid, más tarde toda la de España, incluso toda la del mundo. Realmente hay que hacer un gran esfuerzo para pensar que roda la masa de la tierra la puedo meter en una partícula del tamaño de un grano de sal.
Pero no es eso. Eso es irrisorio.
No es que tenga que meter ahí la tierra, sino el sistema solar, con el sol y júpiter dentro. Pero con eso aún ni siquiera he empezado. Tengo que meter ahí los cien mil millones de estrellas como el sol que hay en la vía láctea, con los múltiples planetas que debe haber…
Y aún no habré acabado, aún me quedan por meter cien mil millones de galaxias como la vía láctea, cada una de las cuales tiene otras cien mil millones de estrellas como el sol, con todos los miles de millones de planetas que debe haber…
¡¡Concentrar toda la masa del universo en una partícula más pequeña que un grano de sal¡¡
Y eso lo concebimos y lo creemos (yo el primero), cuando es algo realmente inconcebible e increíble.
Aceptar eso realmemte me parece un salto tan brutal como aceptar que detrás de todo eso hay una inteligencia superior (llamémosle divina) que “sostiene” la realidad. Que Dios existe.
Del big bang parece que hay pruebas (la radiación de microondas, la expansión del universo). De Dios ninguna.
No entiendo muy bien por tanto la postura de los ateos fanáticos, que se ríen de ti cuando les dices que debe existir un Dios. Que Dios existe. Que el Espíritu existe. Ellos conciben y creen (como yo) que toda la masa del universo se puede comprimir en una micropartícula, algo realmente inconcebible e increíble. Sin embargo, creer que hay un Dios (como yo lo creo) a ellos les parece el planteamiento de una mente infantil.
¡Cuánta historia, cuánta educación convencional hay que quitarse de encima para sobre estos temas poder opinar de un modo racional y coherente¡
Realmente a mí me parece de una mente infantl admitir a pies juntillas el big bang, y luego proclamar que quien cree en Dios tiene una mente infantil.
Sin duda el salto intelectual que hay que dar en ambos casos es parecido.
Y cómo decía en mi post anterior, la ciencia es lo fácil…
Aprehender el Espíritu es, tiene que ser, mucho más difícil que aplicar el método científico.
Con todos los respetos para la ciencia, uno de los instrumentos más poderosos que ha creado la mente humana.
Otro instrumento tan poderoso o más, en mi opinión puede ser la música, porque ¿quién fue más inteligente, Einstein o Mozart?
¿Qué entendemos por inteligencia?

LA CIENCIA ES LO FÁCIL

Pues eso…

LA ECUACIÓN DEL TODO

En lo que al todo (cualquier realidad) se refiere, debe cumplirse:
L > 0, si y solo si B existe
L : Libertad
B: Bondad
La demostración en el capítulo “Para existir, el universo precisa de la conciencia (o la inviabilidad de lo predecible)”, de “El piano cuántico”.

CAMINO A LA EXCELENCIA

En marzo de 1616 la Inquisición publicó un edicto en el que se exigía que las obras de Copérnico se expurgaran. De Revolutionibus se incluyó en el índice de libros prohibidos a los católicos. En lugar de regresar a Ptolomeo o a Aristóteles, algunos astrónomos católicos, como el jesuita Giovanni Battista Riccioli, en su Almagestum Novum de 1651, se pronunció en favor del sistema de Tycho, que por entonces no se podía refutar mediante la observación. De Revolutionibus permaneció en el índice de libros prohibidos hasta 1835, malogrando la enseñanza de la ciencia en algunos países católicos, como por ejemplo España.
Steven Weinberg “Explicar el mundo”

AÑO 999999

Por lo visto, la tierra podría ser un lugar habitable hasta más o menos el año 1 millón, momento a partir del cual los cambios que se producirán en el sol harán del planeta un sitio “complicado” para vivir.
Es imteresante como ejercicio mental, pensar en un libro de historia del año 999.999 ¿qué figuras historícas de las que nosotros conocemos aparecerían en él? En mi opinión, en ese libro, de toda nuestra historia solo aparecería Isaac Newton.
Otro ejercicio mental interesante es pensar cómo será el ser humano dentro de 1 millón de años. Según mi punto de vista existirá una nueva especie, creada por el propio hombre. Un híbrido de ser humano y robot, probablemente casi inmortal.
Da vértigo solo pensarlo.

NO CREAMOS

No creamos que las grandes compañías nos hablan de sostenibilidad, de ética o de responsabilidad social corporativa porque realmente creen en dichos conceptos.
Lo hacen porque, como ellos saben, cada vez estamos más cerca de la demostración lógica y matemática de que el Bien es, a todos los efectos, lo más rentable a largo plazo.
Ellos en lo que creen es en el dinero y en el beneficio. Y si tienen que hacer el bien para lograrlo, lo harán.
Lo mismo que si hubiese que hacer el mal.

CONFORMISMO / INCONFORMISMO

Todos sabemos de qué va esta realidad. Si hay algo que la define, es la carencia de certidumbre, de una justicia homogénea, de igualdad de oportunidades, de suerte… Además, tenemos el gran problema de la muerte, que supone al menos hasta ahora un fracaso de lo humano frente al mundo, dejando aparte las creencias espirituales o religiosas que pueden llegar a considerar a ésta como una “liberación”.
Frente a estas circunstancias, resulta lícito preguntarse si es más humano huir periódicamente de estas carencias a través de la distorsión de la realidad que brindan las múltiples drogas existentes, o permanecer en ella continuamente, sin este tipo de “escapes”.
Aldous Huxley lo expresa muy bien en su libro “Las puertas de la percepción. Cielo e infierno” cuando escribe: “son innumerables las personas que desean la autotrascendencia y que se alegrarían de encontrarla en la iglesia, Pero, ay, “las hambrientas ovejas levantan la vista y no son alimentadas”. Participan en los ritos, escuchan los sermones y repiten las oraciones, pero su sed queda sin satisfacer. Decepcionadas, se vuelven hacia la botella. Durante un tiempo, por lo menos, y en cierto modo, esto les da resultado. Cabe todavía asistir a la iglesia, pero esto no es más que el banco musical del Erewhon de Butler. Cabe todavía reconocer a dios, pero es un dios meramente verbal, un dios estrictamente al estilo Pickwick. El objeto efectivo de culto es la botella y la única experiencia religiosa es ese estado de euforia sin trabas y beligerante que sigue a la ingestión del tercer cóctel”

URÓBOROS

No es difícil concebirlo. El ejercicio es el siguiente:
 Imagina que estás en la estación espacial internacional, y miras hacia la tierra. La ves muy grande pero al mismo tiempo tan pequeña… Pensar que ahí dentro, por debajo de las formas que percibes, viven los seres humanos; vives tú.
 Ahora empieza a alejarte mentalmente de la tierra, viéndola cada vez más pequeña. Aléjate hasta fuera del sistema solar, mirando fijamente al sol, hasta que éste no deje de ser una estrella más en el firmamento.
 Aléjate todavía más y más rápido, hasta que salgas de la vía láctea.
 Mantén de nuevo la vista fijada en ella hasta que no sea de nuevo más que un punto en el horizonte.
 Aléjate más y más, y cada vez más rápido.
 Estás llegando al límite del universo; avanzas más rápido que la expansión del universo.
 Como la imaginación nos permite todo, llegado un momento sales del universo y te adentras en lo desconocido. Vas tan rápido que el universo se convierte rápidamente en un pequeño globo que flota en el rango de tu visión.
 Giras ahora la cabeza, y observas otros globos a lo lejos. Sí, son otros universos, como el nuestro.
 Te alejas aún más y miras a tu alrededor. Los globos se han convertido en burbujas. Hay miles, millones. A donde mires se ven burbujas, cada una de ellas un universo como el nuestro.
 Sigues alejándote aún más y penetras en un nuevo espacio desconocido. Todas las burbujas que veías las puedes ver ahora agrupadas en un nuevo globo. Giras de nuevo la cabeza y todo está lleno de globos, e imaginas que cada uno está lleno de billones de burbujas, cada uno de ellos un universo.
 Sigues alejándote. Los globos que veías parece que ahora forman un nuevo globo, que está unido a otros globos por algún tipo de sustancia que no puedes determinar.
 Te alejas más y más, y aparecen todo tipo de globos, unos más grandes, otros más pequeños, con todo tipo de uniones o conexiones entre sí por algún tipo de sustancia o éter que no puedes determinar.
 Sigues alejándote, y el escenario que ves comienza a tornarse de un color rojizo. Hay nuevas estructuras, movimiento…
 Te alejas aún más y te sorprendes al comprobar que el cuadro que ves comienza a tomar forma de corazón…
 Sigues alejándote aún más, y tu imaginación explota cuando compruebas que en tu largo viaje alejándote has acabado saliendo del corazón de alguien, que resulta que eres tú.

¿EL FUTURO DE LA MEDICINA?

Mucho se habla de los avances de la ciencia en el área de la medicina. Ya es un lugar común considerar que la generación que nace hoy vivirá cien años. De la previsible cura futura de las enfermedades más importantes (al menos en occidente) como el cáncer. Es habitual ya el planteamiento de nanorobots circulando por nuestras venas y arterias como si fuesen policías en una ciudad, vigilando el estado de los distintos órganos y vísceras para que se pueda actuar a tiempo con el remedio apropiado (cirugía, tratamiento farmacológico…). Incluso algunos osados nos hablan de la inmortalidad, diciendo que el objetivo final de toda la ciencia es vencer a la muerte, lo cual es un horizonte ya visible…
Una ciencia que sea capaz de doblegar al cáncer, que posibilite la detección de enfermedades con naves robóticas del tamaño de una molécula circulando por nuestros “preciados fluidos corporales”, que incluso conciba una posible victoria sobre la muerte, digo yo que sería también capaz de fabricar una pastilla, o establecer un tratamiento, para que todos los niños que nazcan sean en su vida incapaces de mentir, de ser egoístas, malvados o violentos.
Sin embargo de esta posibilidad nadie habla o al menos yo no he leído nada al respecto, a pesar de que leo cualquier artículo o publicación que caiga en mis manos y se interese en estos asuntos.
No deja de ser absurdo apasionarse con la lucha de la ciencia frente a la muerte, cuando el futuro que espera a los inmortales es un mundo (la familia, el barrio, la ciudad, la nación, el contienente, el planeta) por el que vaguen aún cientos de seres humanos psicóticos o psicológicamente enfermos, causa principal del dolor y la tristeza que asola nuestro mundo desde que el primer simio se bajo del árbol.

CON MIS DISCULPAS POR ANTICIPADO: LA CORTEDAD DE MIRAS

Si analizamos a los seres humanos desde un punto de vista imparcial, podemos identificar algunas de sus características principales: la capacidad del lenguaje, tanto hablado como musical, la creatividad artística, la inteligencia, tanto la abstracta como la capacidad para prever el futuro, y la espiritualidad.
Quizá me deje alguna, pero creo que con esas pocas características puede definirse bastante bien lo que es un ser humano.
Estas capacidades parece que estaban presentes ya al principio, hace unos 200.000 años. Posteriormente algunos salieron de África, y el ser humano se extendió por todo el planeta. Con dicho éxodo, fueron apareciendo las diferentes lenguas, estilos musicales, manifestaciones artísticas, avances científicos y tecnológicos, así como las religiones.
Llama la atención que a principios del siglo XXI, cuando conocemos todo esto, una parte muy importante de los seres humanos tenga la cortedad de miras de pensar que su lengua, su música, su arte, sus avances científicos o tecnológicos o su religión sean las “auténticas”, y que las demás estén equivocadas.
Salvando quizá la lógica matemática, que es universal (se ha empleado por ejemplo varias veces el argumento de que cualquier ser racional identificará los números primos solo de una determinada forma, ya sea aquí o en cualquier civilización extraterrestre que pudiese existir en los confines del universo), el resto de características de lo humano difieren de unos lugares a otros debido a los cambios culturales que han ido sucediéndose en los últimos miles de años.
Así, nos parecería absurdo que un islandés nos espetara que su lengua es la lengua verdadera u original, que un hindú hiciese lo mismo con la música, que un indio norteamericano hiciese lo propio con la pintura, o que un guineano considerase su religión la auténtica.
Como hemos dicho lo que define a un ser humano son dichas cualidades, no la tipología de las mismas (salvo la excepción comentada de la lógica matemática).
Así, a lo largo de la hisotria la humanidad ha estado en general ligada a algún tipo de espiritualidad que considera que la muerte no es el final de la existencia y que existe cierto ser superior con el que mantenemos algún tipo de vinculación.
Aunque luego se han ido unificando en unas pocas, la historia ha arrojado un importante número de religiones y espiritualidades, que no dejan de ser diferentes tipologías de la cualidad esencial del ser humano: la vivencia espiritual.
Por ello, si se analiza todo esto desde un punto de vista absolutamente imparcial, no deja de sorprender que porciones muy importantes de la humanidad, consideren que su visión de la espiritualidad, su religión, es la verdadera, y que las demás están equivocadas. Realmente esto es lo mismo que si un islandés nos dijese que su lengua es la única realmente humana, y que el resto de las lenguas están corrompidas.
Lo realmente curioso reside en la cortedad de miras de pensar que, al pertenecer a una determinada zona, nuestra religión es la verdadera, cuando exactamente lo mismo piensa el que es de otra zona. Es algo así como la pescadilla que se muerde la cola. Ambos no se dan cuenta que son presa de la misma falacia lógica.
Corresponde al futuro determinar la verdad que se esconde detrás del fenómeno espiritual.
Yo personalmente, creo que hay algo detrás, llámesele Dios, el Uno o como se quiera. El hecho de que plantee este argumento no tiene por qué implicar que acabe abrazando el ateísmo.
Ahora bien, creo que tiene bastante sentido plantear que lo que debe interesarnos, no es tal o cual religión o espiritualidad porque hemos nacido en la zona en la que imperan, sino los puntos en común entre las diferentes religiones y espiritualidades a lo largo de la historia y la geografía, pues esos puntos en común son realmente un resumen de la auténtica experiencia espiritual o religiosa del ser humano.
Todo esto no es nada nuevo, porque esos puntos en común son los que desde hace tiempo se denominan “Filosofía perenne”.