Elías Prada Galán

El piano cuántico. Fragmentos de libros olvidados, que no deberían estarlo

HOMBRES NOTABLES

“Sólo puede ser llamado notable el hombre que se distingue de los que lo rodean por los recursos de su espíritu, y porque sabe contener las manifestaciones provenientes de su naturaleza, mostrándose al mismo tiempo justo e indulgente hacia las debilidades de los demás”
G.I. Gurdjieff, “Encuentros con hombres notables”

X + Y = 5; 2X + 2Y= 7

Según afirman los místicos orientales que dicen haber entrado en contacto con el Espíritu, sólo se puede definir a Éste mediante paradojas. Y por lo visto esto es así porque nuestra mente, nuestro cerebro, presenta importantes limitaciones para poder definir algo que los supera con creces. Siempre digo: no se puede enseñar cálculo diferencial a un perro; por mucho que lo intentemos, su mente y su cerebro tienen unas limitaciones que hacen imposible que el can pueda llegar a comprender la ecuación de Schrodinger.

Situación similar nos ocurre a nosotros cuando tratamos de definir (o comprender), con el andamiaje mental que nos ha brindado hasta hoy la naturaleza, el Espíritu, el infinito, el Todo, a Dios.

Así los místicos, cuando les preguntamos sobre lo que han aprehendido sobre el Espíritu, recurren a las paradojas: es Uno y es Todo, es Vacío y Lleno, es Finito e Infinito, etc.

Paradójico también no deja de ser lo siguiente: atendiendo al colosal tamaño del universo, la tierra, y dentro de la misma, un ser humano, éste no deja de ser algo despreciable, en lo que a dimensiones espaciales se refiere. Si consideramos las escalas de tiempo cósmicas, con el reloj marcando aproximadamente los 14.500 millones de años, la duración de la vida de un ser humano, es quizá aún más despreciable. Si nos movemos en el plano de la historia de la humanidad, la vida de un ser humano estándar, esto es, que no figura en los libros de historia, tiene una vez más una importancia despreciable en la historia de la humanidad.

En suma, todo parece indicar que, a nivel cósmico, la existencia de cualquier ser humano es superflua, no tiene ningún valor, y que a nivel de la historia humana, la existencia de cualquier ser humano estándar, vuelve a ser superflua, sin valor alguno.

Lo paradójico de todo este asunto es que, una de las principales características que definen la humanidad de un ser humano (valga la redundancia), es considerar que la vida de cualquier ser humano, tiene un valor casi infinito. Es decir, exactamente lo contrario de lo que la lógica parece indicar.

Quizá este hecho no deje de ser una proyección más del misterio de la existencia, del Espíritu, de Dios.

Amén.

¿ES LA REALIDAD DEMOCRÁTICA?

Ahondando en el comentario anterior, podemos pensar en diferentes niveles de conciencia. El nivel de conciencia de un recién nacido, de un niño, de un adolescente o de un adulto. El nivel de conciencia de un indígena de una tribu no contactada del amazonas, de un pescador analfabeto de indonesia, de un científico de la NASA o de un catedrático de metafísica. El nivel de conciencia de un psicópata, de un esquizofrénico, de un autista, o de un místico. El nivel de conciencia de un borracho, de alguien que ha consumido cannabis, cocaína, LSD, o peyote.. O incluso el nivel de conciencia de los pueblos de la prehistoria, de la grecia clásica, del oscuro medievo, de hoy en día o de seres humanos de dentro de mil años. Yendo aún más lejos podríamos llegar a hablar del nivel de conciencia de un lagarto, de un perro, de un chimpancé o un delfín.
La pregunta es: la realidad, la auténtica realidad ¿es aquella que percibe o considera uno de estos determinados grupos, el más númeroso? ¿O por el contrario puede estar constituida por lo que considera o percibe el grupo más reducido, incluso una única persona? (que normalmente sería tachada de loco por los demás)
En el comentario anterior hablábamos de diferentes niveles de conciencia en los seres humanos, con distancias tan enormes entre sí como la que existe entre un ser humano normal y un animal, y como la que podría existir entre un ser humano normal y uno extraordinario (supraconsciente). ¿Cuál es el límite para el ser humano yendo hacia arriba?
Hace unos años un matemático demostró el Teorema de Fermat, y las crónicas comentaron que solo 8 ó 10 personas en el mundo eran capaces de seguir el razonamiento empleado. Gracias a que estas 8 ó 10 personas acreditaron la validez de la demostración, ésta se consideró correcta. ¿10 personas frente a 6.000 millones incapaces de vislumbrar la verdad de la demostración?
Todo esto nos lleva a pensar que la realidad debe ser mucho más de lo que percibimos e incluso imaginamos. Nosotros percibimos e imaginamos lo que nuestra conciencia nos permite; al igual que un chimpancé, un niño de 3 años, un indígena no contactado o un genio de la lógica matemática percibirán cada uno la realidad atendiendo a su nivel de conciencia.
Así como el niño no ve, nosotros no vemos. Pero lo normal es que otros vean, o al menos se pueda llegar a ver. Y ¡¡qué ver¡¡ Desde otras dimensiones espaciales, temporales, o incluso lo más fascinante y a la vez aterrador: dimensiones que ni siquiera somos capaces de concebir (al igual que un perro no es capaz de concebir la curvatura del espacio-tiempo).
La aventura no es tanto qué hay más allá, sino más bien ¿qué hay que hacer para poder llegar a ver el más allá?
Seguiremos buscando

PERDONALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”
Una posible explicación muy sencilla de la frase de Jesús en la cruz, sería la siguiente:
1) Debemos partir de considerar a Jesús como un ser humano con una conciencia muy evolucionada; algo así como un ser humano “supraconsciente” (los denominados sabios o santos por algunas escuelas, al estilo de lo que podrían ser Buda, Lao Tse, incluso Sócrates).
2) Partiendo de lo anterior es muy sencillo entender su frase. Tan fácil como cuando cualquiera de nosotros perdona (al menos mentalmente) a un tigre o a cualquier otro animal salvaje cuando mata a un ser humano. Les perdonamos pues realmente no saben lo que hacen.
Así pues, en lo que a desarrollo de la conciencia se refiere, la distancia que puede existir entre un santo o un sabio con respecto a un ser humano normal, puede ser equivalente a la que existe entre un ser humano normal y un animal.
Largo camino el que nos queda por recorrer.

BIG

He finalizado recientemente “El paradigma holográfico”, libro promovido por Ken Wilber en el que se tratan concienzudamente las teorías de David Bohm sobre el orden explicado e implicado.
Partiendo de mis conocimientos previos, las conclusiones a las que llego tras su lectura en lo que respecta a la idea de Dios (o el Espíritu) son las siguientes (si bien como más o menos dice el Tao Te King, es imposible explicar a Dios con palabras):
1) Tenemos por un lado, originado por el Big Bang, este universo increíblemente enorme que está expandiéndose.
2) Por otro lado, parece que nuestro universo no deja de ser uno entre la infinidad de universos disjuntos que existen (el llamado multiverso), separados entre sí a distancias aún mayores que los propios universos.
Pues bien, el planteamiento de Bohm es que toda esta enormidad (multiverso) casi inconcebible de espacio y materia, no deja de ser solo “un pequeño rizo” en un océano muchísimo más vasto de energía.
Luego a su vez y ya según los más reconocidos místicos de la historia, este colosal océano energético en el que se ha formado el “pequeño rizo” de espacio y materia en el cual se encuentra el multiverso y aún más dentro del mismo nuestro universo, “debe” descansar en una realidad (por llamarla de algún modo) atemporal y aespacial (no se puede decir que sea aún mayor ya que es “aespacial”) que trasciende todo lo anterior, que sería “El Espítitu” (o Dios), el cual a su vez es inmanente a todo lo anterior, es decir, de algun modo lo penetra.
El que una realidad espacial y material descanse en otra aespacial y atemporal, es evidentemente algo parecido a una contradicción, circunstancia en sí mismo necesaria para tratar de describir “el Uno” (todas las tradiciones místicas coinciden en que al describir a Dios se emplean siempre términos contradictorios o paradojas).
Así como un perro no puede formular el teorema de Pitágoras, nuestro pensamiento no está capacitado para describir a Dios.
Pues bien esta hipótesis formulada por personas muy, muy inteligentes, me parece bastante razonable para tratar de explicar (con todas las carencias que tiene nuestro cerebro) a Dios.
Ahora, intente Vd. rezar a “Esto” para que gane su equipo de fútbol, o proclame Vd.que “Esto” tiene alguna preferencia por tal o cual comarca o pueblo terrestre. Llegará lejos (en su pueblo, claro).

MAS SOBRE EL MULTIVERSO

Profundizando en la teoría de la existencia de los multiversos, que se deriva de la Teoría M de las supercuerdas y de las hipótesis basadas en la inflación cósmica, considero a tener en cuenta los siguientes puntos:
1) Se habla de un multiverso formado por infinitos universos, siendo uno de ellos el nuestro. De acuerdo, hablemos de infinitos universos.
2) Se dice que en cada uno de los universos, se puede producir un número enorme (mayor que un gugol-ple) pero finito de sucesos. Conforme.
3) A partir de ahí, se comenta que dado que hay infinitas posibilidades de valores de las constantes cosmológicas, existe la posibilidad de que al menos se dé un caso en el cual las mismas estén ajustadas (el denominado ajuste fino) para permitir la vida; por ello existimos, porque en un contexto de infinitos universos posibles, existe una probabilidad del 100% de que al menos exista uno como el nuestro. En este punto ya no estoy de acuerdo.
4) Adicionalmente, y dado que hablamos de un escenario de infinitos universos con un número finito posible de sucesos en cada uno de ellos, se postula que existe al menos un universo igual que el nuestro, con exactamente los mismos sucesos. Es decir en ese otro universo, un clon mío está escribiendo este post ahora mismo; asimismo hay todo tipo de universos: desdde universos sin vida, a otros con vida pero sin conciencia, etc. Tampoco estoy de acuerdo.

En “El piano cuántico”, planteo mi conformidad con el multiverso, no por la teoría M o por la inflación cósmica, sino por un motivo mucho más llano: si existe nuestro universo ¿por qué no deben existir otros? Me parece que es lo más lógico.
Ahora bien, en principio los planteamientos anteriores se basan, si no me equivoco – el tema es complicado de seguir- en el mantenimiento de las leyes de la física en esos otros universos.
Me pregunto, porqué en otro universo con el que no tenemos ninguna posibilidad de entrar en contacto, deberían seguirse las mismas leyes de la física que en este.

Hay otras razones que no son científicas, pero si filosóficas e incluso éticas que planteo en “El piano cuántico”: así como pienso que las leyes de la física no deben conservarse de unos a otros universos, sí considero que los principios éticos deben conservarse, al menos el principal que consiste en “cuidar (no destruir) lo que hay”.

De manera resumida, el planteamiento que hago en “El piano cuántico” es el siguiente: dado cualquier universo, considero que sus leyes físicas siempre abocan al mismo a su final (como ocurre en el nuestro). Y considero que lo único que puede evitar ese final predecido por las leyes de la física, es la aparición de la conciencia, de manera que la misma, suficientemente desarrollada, sea capaz de evitar el fin del universo (a través de una ciencia y una teconología suficientemente desarrolladas en un ser consciente suficientemente desarrollado (es decir, evitando lo que Rabbelais decía cuando comentaba que “la ciencia sin conciencia es la ruina del alma”)).

El primer presupuesto que considero tiene la Realidad es la libertad. Nada es previsible, nada está determinado. Si esto es así, como creo, cualquier universo existente no puede estar determinado, ser previsible, sino que es indeterminado, impredecible. Y lo único que puede lograr dicho objetivo es la aparición de la conciencia. Así, considero que en cualquiera de los universos que forman el multiverso debe lograrse la vida y después la conciencia.

Lo anterior se logra con otro planteamiento que hago en “El piano cuántico”. En todo universo (como el el nuestro) actúa un campo que obliga al mismo a la generación de la vida, y después de la conciencia.

Si ello es así, considero que solo existen universos en los que la conciencia es o será posible. Por tanto no es una cuestión de probabilidad 100% de aparición de al menos un universo (como el nuestro) con las constantes cosmológicas ajustadas para la aparición de la vida (como la nuestra), en un contexto de infinitos universos posibles.

Por otro lado, en “El piano cuántico” planteo que tampoco tiene sentido que en el resto de universos las partículas originales sean las mismas que en este (en relación con su masa, carga eléctrica, etc). Por ello y dado que lo normal es que esas partículas originales sean diferentes, y teniendo en cuenta que en todos ellos “debe generarse la vida y después la conciencia”, es necesario que las leyes de la física sean diferentes en todos los universos, para que, partiendo de partículas iniciales diferentes, generen a la larga, vida y conciencia (si bien la vida con otras leyes físicas sea posiblemente inimaginable para nosotros).

Por último, hay un segundo factor por el que no creo que exista otro universo “repetido” de este, en el que pase siempre lo mismo que en este. Sin entrar a hacer valoraciones históricas, no quiero creer por ejemplo que las niñas que están esclavizadas y son violadas a diario en muchas partes del mundo, también lo estén sufriendo en otros universos. Me niego a aceptar esta posibilidad.

Y punto pelota.

MICRO CASA MEGA

Según la teoría admitida a día de hoy, el universo se originó con el Big Bang hace unos 14.000 millones de años.
La gran pregunta que se formula tras ello es ¿qué generó la explosión? ¿Dios? ¿El vacío cuántico?
Tras el reciente hallazgo de pruebas de la inflación cósmica en los primeros momentos tras la explosión, en la que por lo visto el universo pasó en 10^-33 segundos del tamaño de un centímetro a varios millones de veces el diámetro del sistema solar (a una velocidad de expansión del espacio muchísimo mayor que la velocidad de la luz), surge una pregunta quizá tan o más importante que la primera, y es la siguiente: ¿por qué empezó a 13.400 millones de años, y no hace más? No olvidemos que el año es una medida humana, que tiene que ver con la vida humana. Para un ser humano, 13.400 millones (13,4 *10^8) de años es una cifra enorme. Sin embargo, para el radionucleido Rubidio-87, cuyo período de semidesintegración es de 4,88*10^10 años, la edad actual del universo no alcanza ni siquiera a la mitad de la vida de sus núcleos.

Queda claro por tanto que la duración del universo depende de la vida media del que lo analice. Si la escala es la de un ser humano es mucho, si hablamos del Rubidio 87 es poco, si lo hacemos de la mosca ephimera (vive un día), aún más que los humanos.

La cuestión, para mí evidente, nos lleva a pensar que antes de la explosión había algo, que no sabemos lo que era. Y si pensamos que antes de la explosión había algo, ello supone que debemos pensar que fuera de nuestro universo, también hay algo.

Entre los múltiples escenarios que se establecen hoy en día en relación con el fin de los tiempos o del universo, uno de ellos es el producido por un cambio súbito de las propiedades físicas de la realidad. Asi por ejemplo lLa teoría del falso vacío que emerge de las ecuaciones de mecánica cuántica, admite la posibilidad de que el universo como tal desaparezca “de repente”, como consecuencia de un fenómeno, en parte parecido, al que dio lugar a la aparición del Big Bang.

Ello me lleva a pensar ¿puede estar nuestro universo contenido en algo parecido a un quark de algo parecido a un protón de algo parecido a un átomo de hidrógeno que flota en la inmensidad del vacío de un universo que contiene ese átomo con ese protón con ese quark en cuyo interior está nuestro umiverso? Este universo tendría una relación con el nuestro siguiente: según algunas estimaciones nuestro universo tiene un tamaño de 78*10^9 años luz, eso quiere decir que son 78*10^9*3*10^5*60*60*24*365 = 36,8*10^27 m. Si el radio del hidrógeno (en nuestro universo) es de 25*10^-12 m, esto quiere decir (por equivalencia), que sería un universo 1,4*10^39 veces más grande que el nuestro, y quizá 1,4*10^39 veces más “lento que el nuestro”. Cuando en nuestro universo han pasado 14*10^9 años (desde el Big Bang hasta ahora), en ese universo han pasado solo 10^-30 años, es decir, 31,5*10^-24 seg, casi un tiempo de “Planck” de ese universo. Ese megauniverso tendría también un Big Bang, que lógicamente habría ocurrido, por mantener los tiempos de los que hablamos, hace 14*10^9*1,4*10^39, es decir, 19,6*10^48 años humanos de nuestro universo (mucho antes de nuestro big bang).

Si planteamos esto yendo hacia arriba, lo mismo puede pensarse yendo hacia abajo, concibiendo que en un quark de un átomo de hidrógeno que flota en medio del vacío del espacio de nuestro universo, está contenido otro universo (un microuniverso).

Los megauniversos tendrían (para los seres conscientes que lo habitasen) su megaDios y los microuniversos (para los otros) su microDios Debería ser el mismo, sin duda.

La pregunta por tanto es la siguiente ¿qué característica “trascendente” o “espiritual” se mantendría transversalmente a través de todos estos universos hacia arriba y hacia abajo?

EMOCIÓN VERSUS RAZÓN

Declaraciones de Magnus Carlsen, nuevo campeón del mundo de ajedrez, en XL Semanal

“En diez segundos, ya tengo clara la jugada. Luego, me tomo mi tiempo para confirmar que esa es la mejor opción. Hago lo que el cuerpo me pide. Mi intuición acierta casi siempre”.

Sobre este asunto, merece la pena sumergirse en “El error de Descartes” de Antonio Damasio, Premio Príncipe de Asturias 2005.

PARA LEER A PUNSET

En positivo. La ciencia funciona:
– Muy bien para la materia inerte
– Bastante bien para lo vivo
– Bien para lo consciente

En negativo. La ciencia funciona:
– Muy bien para la materia inerte
– Muchas veces bien para lo vivo
– A veces mal para lo consciente

PRUEBA 2 DE INFINITO

1. Espíritu universal
2. Que estás y actúas en todos lados
3. Santificado sea Tu nombre
4. Venga a nosotros Tu esencia
5. Opere la realidad a través de la Bondad y la Libertad con la que la envuelves
6. Alimenta nuestro cuerpo y nuestra alma hoy también
7. Ayúdanos a perdonar, como Tú lo haces siempre
8. No nos dejes caer en la tentación
9. Y líbranos del Mal
(10 años para el 5)

UN RAYO DE ESPERANZA

El orden moral del universo consiste precisamente en que el mal es necio por sí mismo. Cuando al mal se le da rienda suelta, ya sea por parte de los individuos, ya sea por parte de las sociedades, siempre termina por cometer suicidio.
(Mención a Alfred North Whithead, en “Sobre la divinidad” de Aldous Huxley)

BUSCAR CON EL CORAZÓN

Los hombres –dijo el principito- se encierran en los “rápidos” pero no saben lo que buscan. Entonces se agitan y dan vueltas…
Y agregó:
– No vale la pena…
El pozo al cual habíamos llegado no se parecía a los pozos del Sáhara. Los pozos del Sáhara son simples agujeros cavados en la arena. Este se parecía a un pozo de aldea. Pero ahí no había ninguna aldea y yo creía soñar.
– Es extraño –dije al principito-. Todo está listo: la roldana, el balde y la cuerda…
Rió, tocó la cuerda e hizo mover la roldana. Y la roldana gimió como gime una vieja veleta cuando el viento ha dormido mucho.
– ¿Oyes? –dijo el principito-. Hemos despertado al pozo y el pozo canta…
– Déjame a mí –le dije-. Es demasiado pesado para ti.
Icé lentamente el balde hasta el brocal. Lo asenté bien. En mis oídos seguía cantando la roldana, y en el agua, que temblaba aún, vi temblar el sol.
– Tengo sed de esta agua –dijo el principito-. Dame de beber…
Y comprendí lo que había buscado.
Levanté el balde hasta sus labios. Bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. El agua no era un alimento. Había nacido de la marcha bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos.
Era buena para el corazón, como un regalo. Cuando yo era pequeño, la luz del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas, formaban todo el resplandor del regalo de Navidad que recibía.
– En tu tierra – dijo el principito- los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín… y no encuentran lo que buscan…
– No lo encuentran… -respondí.
– Y, sin embargo, lo que buscan podría encontrarse en una sola rosa o en un poco de agua…
– Seguramente –respondí.
Y el principito agregó:
– Pero los ojos están ciegos. Es necesario buscar con el corazón.
(A. de Saint-Exupéry, “El principito”)

DARWIN VERSUS NEWTON

Actualmente, la mayoría de los cientificistas y positivistas ruidosos que postulan fanáticamente “el espejismo de Dios”, son hijos intelectuales de Darwin.

Creo que Darwin, en lo que a la biología se refiere, podría considerarse similar a Newton en la física.

Lo que sucede no es nada nuevo, con la única diferencia de que estos biólogos fanáticos van con retraso con respecto a los físicos.

Conviene recordar que a finales del siglo XIX, poco antes del descubrimiento de la Relatividad y de la Mecánica Cuántica, muchos físicos afirmaban que el edificio de la Física estaba cerrado, terminado, completo. Que con la física newtoniana se podían explicar prácticamente todos los fenómenos. Es famoso un discurso de Lord Kelvin basado en dichas premisas. En 1899, el físico Albert Michelson (al que se le debe el famoso experimento de Michelson y Morley), Premio Nobel de física en 1907, sentenciaba: “Las leyes y los hechos fundamentales de la ciencia física han sido todos descubiertos, y se hallan tan firmemente anclados que la posibilidad de que se vean reemplazados por otros nuevos es muy remota”. Y apostillaba: “Debemos acostumbrarnos a que nuestros futuros descubrimientos se limiten a determinar la sexta cifra decimal”.

Aquellos físicos fanáticos que se creían en posesión de la verdad, y que pensaban que con la física de Newton todo estaba explicado, descubrieron pocos años después lo gravemente equivocados que estaban, cuando Albert Einstein con su relatividad y Niels Bohr con la mecánica cuántica dieron la vuelta por completo al pensamiento dominante hasta entonces.

Newton fue superado pero Darwin aún no lo ha sido. Y al igual que Kelvin y Michelson decían aquellas tonterías, por muy eminentes que fuesen, a día de hoy los biólogos cientificistas, ateos fanáticos, no habiendo aprendido la lección, mantienen posiciones absolutistas, lo cual vuelve a ser una enorme tontería.

Como nos recuerda Ken Wilber, “es completamente inevitable, es absolutamente cierto, que el día de mañana el sol brillará en un mundo que, en muchos modos, incluirá pero trascenderá la razón… Y, por citar a otro famoso teórico “Abróchense los cinturones porque va a ser un viaje muy turbulento””

COMPRENSIÓN Y POLIFONÍA

Ayer en la feria del libro estuve conversando con un matemático. Hablábamos de la importancia y la belleza de las matemáticas para describir el mundo. Sin duda la idea de que en el funcionamiento del universo subyacen las matemáticas, tiene una gran fuerza. Un relevante número de genios, sean creyenes, agnósticos o ateos, conciben un funcionamiento del universo basado en los principios matemáticos.

Esta mañana, mientras escuchaba los conciertos de Brandemburgo, he tenido la visión de que las matemáticas, aun con toda su potencia y belleza, describen el mundo de manera monofónica. Sin duda el canto gregoriano es bello, pero queda un poco pequeño frente a por ejemplo un Brandemburgo.

Así, es probable que para explicar la materia o energía oscuras, para superar la incomprobable teoría de cuerdas, para aplicar la física a los sistemas vivos, debamos superar la monofonía imperante, acceder a la polifonía racional/emocional (allá donde pueda estar) y por fin, comprender.

FERIA DEL LIBRO MADRID 2013

Hola
En la próxima feria del libro de Madrid 2013, estaré firmando ejemplares de “El piano cuántico” los siguientes días de junio:
1 por la tarde
2 por la mañana
6 por la tarde
13 por la tarde
15 por la tarde
16 por la mañana
¡¡Os esperamos¡¡
Caseta de Ediciones Libertarias. Elías Prada Galán

“El piano cuántico”. Crítica en ABC.es

“El piano cuántico”. Crítica en Tendencias 21

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

Llevo unos años en los que un par de días por semana tardo varias horas en dormirme. He probado varios métodos para conciliar el sueño, y ninguno de ellos ha sido definitivo.

En las últimas semanas, lo estoy intentando con una nueva fórmula que me está reportando algunas sorpresas interesantes.

Hace un mes, dando vueltas en la cama sin poder dormir, me dije: voy a empezar a rezar como hacía cuando era pequeño, y así a base de repetir las oraciones, acabaré durmiéndome.

La cuestión es que empecé a rezar “El padre nuestro”; pero en lugar de hacerlo rápido y maquinalmente, comencé –sin habérmelo propuesto- a rezar muy muy despacio, y tratando de comprender lo que significa la única oración que Jesucristo nos legó.

Pues bien, este proceso me está dando interesantes sorpresas, porque además de calmar mi mente y por tanto lograr que me duerma pasado un tiempo prudencial que no se me hace largo, me está aportando algunas claves para entender la oración de las oraciones.

“Padre nuestro”: aquí está claro que Padre es una metáfora. Lástima que no exista una palabra para designar lo que sería un Padre-Madre, que desde luego sería más correcto “Padre-Madre nuestro”. Es totalmente evidente que “Padre” se refiere a aquello que es necesario para que nosotros existamos. Para que exista un hijo se necesita un Padre (y una madre). Para que nosotros existamos, digamos que es necesario que existan tres cosas: el universo, la vida y la conciencia. Así pues con “Padre” entiendo aquello que es necesario o responsable de que exista dicha triada.

“Que estás en los cielos”: de nuevo otra metáfora. “Los cielos”: para mí está claro que no se refiere a un lugar sino a un estado de la conciencia. Dejémoslo por ahora y digamos que “los cielos” no es un lugar, sino un estado de conciencia.

“Santificado sea tu nombre”: esta es la única parte del Padre nuestro que no tiene más vueltas: Padre, seas lo que seas, tu nombre debe ser santificado. Y punto.

“Venga a nosotros tu reino”: evidentemente se refiere al reino de los cielos. Está claro aquí también que el ruego consiste en un deseo de que el estado de conciencia comentado nos alcance; o visto de otro modo: que tengamos la oportunidad de alcanzar dicho estado de conciencia.

“Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Probablemente esta sea la frase de más enjundia de todo el Padre nuestro pues nos lleva directamente al problema del mal en el mundo. “Hágase tu voluntad así en la tierra” quiere decir que lo que sucede en la tierra (incluido todo el mal y sufrimiento) es por voluntad del “Padre”. En “El piano cuántico” analizo en detalle el asunto del mal y de Dios. Concluyo lo que para mí es evidente desde hace años: Dios (ello) no interviene en la realidad. Digamos que Dios es algo así como los conceptos de Bien y Libertad en acción. El Bien y la Libertad en acción generan el universo, la vida y la conciencia.
Por ello entiendo que “Hágase tu voluntad así en la tierra” significa que todo lo que sucede en la tierra es consecuencia del Bien y la Libertad en acción. “Como en el cielo” querría decir entonces que en el estado de conciencia que se alcanza “en el cielo”, operan también las mismas fuerzas principales: el Bien y la Libertad.
Así pues “Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” en mi opinión significa: operen el Bien y la Libertad en la realidad.

“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”: aquí ya empieza desde mi punto de vista la parte fácil. Es simplemente una petición: el Bien opera pero la Libertad también y por igual. Ello quiere decir que al existir la Libertad, el Bien puede no operar en un determinado momento o circunstancia. Y ello es el mal, que consiste precisamente en la ausencia de Bien. Si el Bien operase siempre, no habría Libertad y entonces la realidad, el universo no serían posibles como trato de demostrar en “El piano cuántico”.
Desde este punto de vista, la petición “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” es algo así como: hoy tengo que comer, dame suerte, dame el bien; ojalá hoy la Libertad en acción no me haga encontrarme con el mal consciente, con la ausencia de bien, o con la mala suerte derivada de las leyes naturales.

“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”: esto es en mi opinión simplemente un compromiso por el cual nos comprometemos a perdonar a los que nos rodean. Pero un compromiso muy duro y serio: pedimos que se nos perdone como nosotros perdonamos. Realmente es un compromiso durísimo.

“Y no nos dejes caer en la tentación”: es otra súplica. En la tentación sabemos que podemos y vamos a caer pues somos humanos. Pedimos hacer un uso recto de nuestra Libertad, de modo que no comprometamos el Bien en nuestras actuaciones.

“Y líbranos del mal”: otra súplica insistiendo una vez más en lo mismo: se solicita ayuda para un uso recto de nuestra Libertad, y de algún modo “suerte” para que no seamos objeto de un mal uso de la Libertad por otros (mal consciente), o de una desgracia derivada de las leyes naturales.

Confieso que la última parte de “Y líbranos del mal” es producto de una reflexión de ahora mismo. Normalmente no llego a “líbranos del mal”; duermo ya plácidamente.

LA GRAVEDAD

Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad.
(P. Auster “El palacio de la luna”)

ORDEN Y CONCIERTO

Imbricado en toda la realidad, en todo el universo, en todas las cosas, existe un Orden, una estructura, una forma de hacer característica.
Este Orden es la respuesta a todos los porqués. Sostiene la realidad.
Los seres conscientes a veces lo recrean con sus manifestaciones artísticas y actitudinales. Cuando lo hacen es porque lo buscan aunque no lo sepan.
Cuando un ser consciente recrea el Orden, o cuando recibe su recreación de otros seres conscientes, a veces, se siente pleno, completo. En ese momento no hay dudas, no hay sufrimiento, pues sin darnos cuenta, en ese instante sabemos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos… aunque luego lo olvidamos.
Entre otras, con un abrazo recreamos y recibimos el Orden; lo recibimos también con ciertas melodías y armonías.
(DMC)